Al Merca... y la sorprendente historia del Bacalao

Al Merca... y la sorprendente historia del Bacalao

Desde que tengo memoria, la palabra bacalao me suena fatal. 

Cuando viajo a algún lugar (país, ciudad, pueblo, sector poco frecuentado) me gusta COMER lo que la gente del lugar COME. Entonces la historia de mi restaurante favorito sigue así.

Llegue a Venecia un 4 de octubre de 2015. Tenía un poco (MUCHO) de pánico porque sería mi primera experiencia el una habitación compartida de 12 mujeres. En el último hostal que me había quedado tenía un cuarto privado, pero por alguna razón me sentía super asustada todavía. Entonces después de lograr llegar a mi hostal y dejar mi mochila guardada (con un candado super fácil de romper) me aventuré a buscar lo más importante en ese momento. COMIDA. No había desayunado para no perder el tren. 

La vista desde mi cuarto

La vista desde mi cuarto

Me dirigí frenéticamente a un restaurante famoso con los lugareños que se llama Rosticceria Gislon y luego de perder el control en tres chocolaterías ¡LLEGUE! No había mesa, entonces como siempre me lancé a la barra (¡Felicidad!). TODO estaba en italiano. Pedí un plato con de todo un poco y me senté a revolotearme en mi felicidad. 

Luego de revivir, me percaté que varias personas pasaban a recoger comida. Empecé a darme cuenta qué pedían. Como la casual stalker que soy, me di cuenta que la mayoría pedía una sustancia (levemente asquerosa a la vista) a la que en adorable italiano llamaban "baccala mantecato" o bacalao al estilo veneciano. Básicamente es una pasta que se obtiene de la emulsión del bacalao seco con aceite de oliva (la misma técnica de la mayonesa). 

Me di cuenta que eventualmente tendría que probarlo, pero ya había comido, así que el reto esperaría hasta el día siguiente. En la noche, me hice amiga de una chica alemana que dormía en la litera arriba mío. Decidimos ir al día siguiente al mercado Rialto a ver si teníamos suerte culinaria. Un cuarto de 12 chicas (con una señora japonesa con un ritual de limpieza un tanto peculiar) con un solo baño jamás iba a ser eficiente. No logramos salir al mismo tiempo, entonces me embarqué sola al mercado Rialto. Tenía planes de ver comida extraña y los lugares donde trabajaban los pescadores y después comer en un lugar que se llama Al Merca. Mi investigación y mi billetera me decían que era lo ideal para mi día. 

Al Merca

Al Merca

Al Merca es un local pequeño. No tiene mesas. Tiene una seudo barra y tiene unos toneles que ponen afuera para que las personas puedan colocar su comida. Ah si, queda en una pequeña plaza a la par del Tribunal Ordinario de Venecia (pensaba que si fuera abogada en Venecia comería ahí todos los días). Venden especialidades locales, pero más que todo pequeños "paninis" que tienen estratégicamente puestos en una vitrina. Ah si y venden spritz (amo los spritz, pueden revolcarse de la cólera). 

El asunto es que llegué, pedí un spritz con una aceituna gigante al fondo (yum) y le dije al guapo italiano que me diera lo que TENÍA que probar. Me lanzó una mirada (la gente de restaurantes ama que uno les haga caso en qué comer), me sonrió y me dio un pan con "baccala mantecato". Le pedí un par de cosas más y me senté en una banqueta junto a media docena de Palomas y un grupo de amigos. Respiré profundo, le di un buen trago al spritz. Volví a respirar profundo, y mientras veía los lindos canales y las horribles aceras, le dí la primera mordida a este pequeño secreto de felicidad. Iban y venían los spritz y los panes con "baccala mantecato". Pelié un rato con las palomas y las aceitunas olvidadas del grupo de amigos. Eran las dos de la tarde y yo estaba felizmente ebria. Ebria de felicidad, de "baccala mantecato" y de spritz. 

Estoy en la búsqueda de bacalao seco para hacer "baccala mantecato" y que mi familia me deteste por hacerlos comer esas cosas. Cuando lo logre será un día lleno de felicidad. 

Mis panqueques

Mis panqueques

la fo

la fo