Mis panqueques

Mis panqueques

En esta realidad de tráfico intenso y ansiedad mañanera, JAMÁS me da tiempo de desayunar en mi casa (o de desayunar). Todos nos levantamos, corremos como locos y nos disparamos por la puerta hacia un día más en la ciudad. Marito (mi hermano) últimamente vive cerca del Centro de Salud Bárbara, entonces, yo siempre ando triste. 

En el fin de semana, el más reciente ritual se ha vuelto cocinar desayunos excesivos. Marito siempre se levanta tarde y baja cuando escucha que estoy haciendo ruido en la cocina. Me mira con las cejas levantadas y con una amabilidad (chantaje) extraña me dice -¿Y hoy, qué vamos a desayunar?

- ¿Huevos o algo dulce?

- mmmmmm... huevos comí ayer.

- ¿Panqueques?

- Pero, no hay bananos. 

- Usted en lo que está, aquí los tengo.

(típica conversación en la mañana con Marito)

Así que me dedicaré, con cierta frecuencia a escribir sobre nuestros desayunos (y como son mi parte favorita del fin de semana). 

Recientemente subí fotos a Instagram de mis panqueques de banano con chispas de chocolate. Varios amigos (aparte de las personas que me insinúan que si solo me la paso comiendo), y no tan amigos, me escribieron y me dijeron que qué era ese exceso de vida. Así que, les comparto mi felicidad, y a los que les prometí cocinarles, la puerta de mi casa está abierta.

 La historia de los panqueques en mi casa es un tanto mítica. Las habilidades culinarias de mi papá se reducen a lo siguiente: huevos duros, huevos estrellados, huevos revueltos con tomate y cebolla, cereales varios, licuados (excesivos), frijoles (en todas sus variedades) y PANQUEQUES. Cuando éramos pequeños, nos hacía panqueques de distintas formas. Nuestros primos y amigos disfrutaban tanto como nosotros de poder comernos a nuestros personajes favoritos de desayuno. Mi papá hacía sus panqueques modificando la receta de la caja de masa de panqueques (y por respeto a su creatividad culinaria, no lo divulgaré). Así que en cierta forma, siempre que hago panqueques en mi casa, se siente como una leve traición a mi infancia. Por supuesto, mi papá JAMAS come de mis panqueques (igual de orgullosos los dos). 

La receta es la que sigue:

Secos:

  • 1 1/2 tazas de harina
  • 2 cucharadas de azúcar morena (di no al azúcar blanco)
  • 1 cucharada de polvo de hornear (a los que no tienen en su casa y piensan que es justificable no ponerle, déjenme decirles que viven en un engaño)
  • una pizca de sal
  • una pizca de canela (realmente depende del gusto)
  • Todas las chispas de chocolate que tengan en su poder o chocolate partido en pedacitos (es imposible ponerle una medida a esto)

Húmedos:

  • 1 taza de leche 
  • 1 huevo (di sí a los huevos orgánicos)
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • una tapadera (es lo que uso yo) de extracto de vainilla
  • 2 bananos hechos puré

Aventura:

Como en casi todo lo horneado vamos a necesitar dos recipientes, uno para los secos y otro para los húmedos. 

En un recipiente mezclamos todos los ingredientes, menos las chispas de chocolate (yum!). Las chispas hay que esconderlas para que no sean víctimas de los parientes que vagan por la cocina mientras uno está trabajando. En otro recipiente, mezclamos todos los ingredientes húmedos. 

Luego vertimos la mezcla líquida lentamente en la mezcla seca. Vamos incorporando ambas mezclas evitando los grumos (re poco probable que lo logremos). Luego lanzamos todas las chispas de chocolate en la mezcla. 

Yo uso el sartén especial de mi papá para hacer panqueques (a escondidas), pero básicamente hay que usar un sartén con suficiente mantequilla para que no se peguen los panqueques.

 

Una buena idea para que todos queden del mismo tamaño es utilizar una cuchara para servir helado para colocar la masa en el sartén. El truco es calentar bien el sartén ( a una temperatura media) antes de colocar la masa. Si está muy caliente o muy frío no queda bien, tiene que estar suficientemente caliente como para poder poner la mano en el sartén sin quemarse. Luego de colocar la masa, esperamos a que tenga muchas burbujas arriba y le damos la vuelta. 

 

Espero que esta receta haga sus mañanas de fin de semana más lindas. 

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