Guinness Brownies para el corazón

Guinness Brownies para el corazón

Cuando era pequeña las tardes en la cocina de mi casa consistían únicamente en dos tareas: Hacer rice crispes o hacer brownies de caja. En mi mente éramos super cocineros y hacíamos los mejores brownies. Resulta que los años pasaron y lo cierto es que en mi casa nunca se hicieron brownies "from scratch". El "from scratch" era ponerle aceite y huevos al polvo de la caja. Esta era la realidad, y para las poquísimas veces que hacíamos brownies, pues estaba bien. 

Así que les lanzo mi confesión, no tengo receta propia de brownies (tristeza profunda). Esta confesión nos encamina a una valiente expedición en la búsqueda de la perfecta receta de brownies. En esta expedición visitaremos lugares, robaremos recetas, chantajearemos cocineros y viviremos con un kilo de mantequilla en la refrigeradora (y voy a comer lechuga el resto de la semana). Si tienen sugerencias de lugares donde están los mejores brownies, les agradecería encarecidamente que lo dejen en los comentarios para poder irlos a chantajear. Esta tarea va a estar un poco complicada, pero prometo hacer el mejor esfuerzo por lograrlo. Ahora, si alguien sabe cómo puedo conseguir la receta del brownie de Santo Pan (el mejor brownie de la ciudad), sería espectacular, mientras tanto tengo un par de opciones en mente (que involucran pintalabios rojo y cara de víctima). 

Así que la primera receta que vamos a probar van a ser unos brownies de Joy the Baker, Dark Chocolate Guinness Brownies. Joy the Baker es una bloguera estadounidense que vive en New Orleans y se ha lanzado al estrellato. Lo curioso de esta receta es que toma lo amargo de la cerveza (que reduce) y lo introduce con una cantidad ridícula de chocolate, para formar una espectacular masa de brownie que me da mucha curiosidad. Luego de hablar con varios conocidos ebrios consuetudinarios, identifiqué que sí venden Guinness en la ciudad. Así que hoy iré a comprar dos (por si arruino la reducción) para probar en la tarde. 

Me aventuré a Rattle & Hum por la tarde. Me llevé el carro para no tener que caminar más con tacones. Me estacioné justo enfrente y para mi sorpresa estaba el camión de Santo Humo. Corrí entre el piedrín y platiqué un poco con los dueños. El genio de la carne me contó que todo surgió porque el cocinaba carne de cerdo ahumada para sus cumpleaños. También preparaba la receta de los pepinillos de la abuela de su esposa. La comida era tan buena que entonces sus amigos le dijeron que debería venderla. Consiguieron el camión y se lanzaron. Su primera fecha fue el veintipico de enero del año pasado. No me podía ir sin un poquito de santo humo, así que pedí una hamburguesa de pulled pork que compartí con el cuidador del estacionamiento.

Llegué a la Barra del cuartito que tiene hojitas en el techo y le pedí dos Guinness para llevar. Me dio dos que tenían la tapadera toda aplastada, disculpándose que era las únicas que tenía (creo que era mentira, pero eran para pastel así que da lo mismo). 

Compré todos los insumos que me hacían falta mientras escuchaba a Natalia Lafourcade y bailaba en los pasillos del supermercado (es mil veces mejor hacer el super con audífonos que oír una vez más baladas de saber qué década y olor a trapeador). 

El día se visualizaba como el mejor para esta aventura, teníamos noche sin chicos en la casa (los dos andan por playas en océanos distintos). Natalia Lafourcade y yo nos apoderamos de la cocina y empecé con la labor de reducir la cerveza (a fuego leeeeeento) y los demás pasos del brownie que les voy a dejar más abajo. Con lo que me sobró de la cerveza hice un jarabe dulce de cerveza para ponerle a los brownies encima.

Después de aguantarnos la noche para comerlos fríos, los probamos al día siguiente y lleve unos a la oficina. Resulta que fueron un éxito total. Solamente tengo que hacerle unos retoques a la receta para lograr la consistencia que quiero, pero para los que estén buscando cosas que hornear en estas amorosas fechas, les comparto la receta de Joy the Baker. 

Ingredientes

IMG_3179.JPG
  • 1 taza de Cerveza Guinness reducida
  • 10 onzas de chocolate semidulce
  • 2 onzas de chocolate sin endulzar
  • 1 taza (dos barritas) de mantequilla sin sal
  • 1 1/2 tazas de azucar
  • 3 huegos
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • 3/4 tazas de harina
  • 1 cucharada de sal
  • 1/4 de cucharada de polvo de hornear (para que la masa aguante)

Aventura

Lo primero que tenemos que hacer es poner la cerveza en un pequeño cazo a fuego mediano para reducirla. ¿Qué significa reducirla? De acuerdo con la RAE es "(...) 11. tr. En culinaria, hervir un líquido para que se concentre.(...)" Al reducir, estamos quitándole un poco de líquido (con la evaporación) a la cerveza y quedándonos con todo el sabor en un líquido más espeso (Esta misma técnica se utiliza con los fondos para hacer salsas). La reducción nos va a tomar de 10 a 12 minutos, luego debemos dejarlo enfriar. 

Vamos a colocar en un recipiente de metal o alguno que resista el calor, la mantequilla y todo el chocolate ya partido. Vamos a derretir el chocolate en baño de maría. De la RAE de nuevo... "1. m. Procedimiento mediante el cual se calienta el contenido de un recipiente colocándolo dentro de otro que contiene agua hirviendo. La cremase calienta al baño maría." En otra olla más grande, vamos a poner agua a hervir,  colocamos encima como bailando pero sin tocar el agua, el recipiente de metal. El vapor del agua hirviendo va a calentar el recipiente y el chocolate y la mantequilla se van a empezar a deshacer y mezclar. Derretimos el chocolate de esta forma para no quemarlo. Si sentimos que se está calentando demasiado, le bajamos la temperatura al agua hirviendo y retiramos el recipiente un momento del calor, mezclándolo rápidamente. Nos va a quedar un chocolate super sedoso y delicioso. Lo colocamos en un recipiente frío donde mezclaremos el resto de los ingredientes. 

Mientras tanto, ya debería estar lista nuestra cerveza reducida. 

El procedimiento es bastante sencillo. Básicamente le vamos a agregar todos los ingredientes al chocolate. 

Agregamos primero el azúcar y lo mezclamos bien. Luego uno a uno los huevos. Nos pasamos a la cerveza reducida y el extracto de vainilla. Mezclamos bien de nuevo. En esta receta, a diferencia de las demás, no necesitamos mezclar primero todos los ingredientes secos y luego agregarlos, sino agregamos uno a uno a la masa y mezclamos bien. Lo ideal es que no queden grumos de harina. 

Preparamos el molde con mantequilla en todos lados, luego le echamos harina que se va a pegar en la superficie que tiene mantequilla. Esto sirve para que no se peguen los brownies. También pueden usar papel mantequilla pero siempre hay que mantequillarlo para que no se peguen. 

Colocamos la masa en el molde, y calentamos el horno a aproximadamente 180º C. Al estar caliente el horno (el mio es de gas entonces es super rápido, pero cada quien calcule con su horno), ponemos adentro el molde y esperamos entre media hora y cuarenta minutos, siempre insertando un palillo de dientes para que queden en la consistencia que más nos guste. 

Los retiramos del horno y vamos a tener que ser muy resistentes y aguantar que se enfríen. Idealmente deberíamos partirlos hasta el día siguiente. 

Con el resto de la cerveza, lo que hice fue reducirla con un poco de agua y azúcar hasta formar un jarabe. Al servir los brownies les coloqué azucar glas encima y un poco del jarabe y quedaron espectaculares. El brownie es super denso y tiene un increíble sabor a chocolate. No se siente un sabor amargo a cerveza, sino la cerveza lo que hace es resaltar el sabor al chocolate. Creo que han de saber geniales también con helado, así que a lo mejor salgo hoy por un poco. 

Espero que les guste la receta y que alegre sus corazones y los de las personas que quieren. 

 

 

 

 

 

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