Noches Italianas- Introducción y Pesto

Noches Italianas- Introducción y Pesto

Como me gusta avergonzarme seguido, les voy a hacer una confesión. A veces, cuando tengo ganas de subirme el ánimo o hacer algo diferente, hago noches italianas en mi cocina. Usualmente me pongo leggings y suéter, unas flats y mi delantal favorito floreado. Después pongo en mi spotify la canción Sott'er Celo de Roma (on an evening in Roma) de Dean Martin (probablemente en replay mezclada con O Sole Mío, Volare y That's amor también de Dean Martin- a veces me escapo un poco a escuchar a The Rat Pack). Abro una botella de vino (cuando hay y con la excusa que es para cocinar) y saco de la gaveta los quesos especiales que siempre ando comprando. 

Después investigo en mis libros, celular y mente, qué puedo cocinar con los ingredientes que encuentro en la refrigeradora. A veces me pongo super intensa y hago de todo from scratch, otros días no tengo tanta energía y una pasta con salsa marinara y un resto de queso suena bien.

No existe corazón roto, día fatal en la oficina, carreras de la vida o drama familiar que sobreviva una de mis noches italianas. Recuerdo súper bien la noche italiana que hice cuando estaba estudiando para mi privado del área pública (crisis). Hice una pizza con espárragos salteados (hice la masa, la salsa, etc. etc.) y nos desconectamos (la pizza, una botella de vino y yo) de la realidad estudiantil.

También me gusta perseguir a mi mamá mientras bailo y contarle OTRA VEZ todas las historias que tengo en ciudades italianas y lo mucho que me gustaría tener una vida alternativa cultivando tomates en algún lugar perdido en la Toscana.

Así que, les comparto  una de mis actividades secretas favoritas. Estaré escribiendo algunas recetas (propias y prestadas) que hago en noches italianas para que puedan hacer sus propias noches italianas y sean felices. Por hoy, toca una receta súper fácil y saludable. 

Pasta con salsa de pesto y tomatitos cherry

Pesto

Ingredientes

  • 2 tazas de espinaca (limpias y sin el tallo)
  • 1/4 taza de albahaca
  • 1/2 taza de nueces (piñones, almendras, etc.)
  • 1/2 taza de queso parmesano rallado
  • 2 dientes de ajo pelados
  • 1 cucharada de jugo de limón
  • un poco de ralladura de limón
  • Sal y pimienta al gusto
  • 1/3 de aceite de oliva (pero va a depender de cómo vaya quedando el asunto). 

Pasta (puede ser ya preparada o pueden aventurarse a hacer su propia pasta, pero para efectos de hoy, esa será aventura de otro día)

Tomates Cherry partidos a la mitad (siempre se parten parados, partiendo en donde estaba el tallo para que el tomate no se desmorone)

Aventura

Lo primero que tenemos que hacer es preparar el pesto en una licuadora o procesadora (gracias a las maravillas del mundo moderno, le decimos adiós al mortero). Vamos a colocar todos los ingredientes y los procesamos o licuamos hasta formar una pasta. Le podemos ir colocando más aceite de oliva si está quedando muy espeso. La consistencia va a depender de para qué la van a usar o su gusto. Como la vamos a usar para pasta, creo que puede quedar un poco más líquida. Si nos quedó muy espesa, le podemos colocar leche, crema o caldo de pollo para volverla más líquida. La cocina completa se va a llenar de un olor fabuloso a albahaca (el pesto original es de albahaca, pero me encanta el sabor amargo que le da la espinaca y por eso ahora casi siempre me aventuro por este).  

Colocamos la pasta en una olla con agua hirviendo y un poco de sal y esperamos que esté al dente. Para mí, la única forma de ver que la pasta esté al dente es probándola, todo lo demás es mentira. Así que, PRUEBEN SU PASTA. Esta pasta no la vamos a colocar con una salsa caliente ni va a tener tiempo adicional de cocción, entonces debe quedar justo como nos gusta comerla. Cuando hacemos pasta que luego vamos a colocar con una salsa caliente o vamos a seguir cocinando, es bueno dejarla un poco menos que al dente para que se termine de cocinar con el calor de la salsa o cocción adicional. 

Mientras se cocina la pasta podemos atacar al vino y partir a la mitad los tomatitos. 

Cuando esté la pasta, la escurrimos dejando poquísima agua y la regresamos a la olla. Sin ponerle fuego de nuevo, vertimos el pesto sobre la pasta y también los tomatitos. La revolvemos con  cuidado de no romper ni aplastar la pasta. Ponemos un poco más de aceite de oliva y si quieren una salsa cremosa pueden ponerle un poco de crema. Encima me gusta ponerle queso parmesano (no el que ya viene rallado en botes porque es pura mentira) o queso mozarella. LISTO. 

La pasta siempre se tiene que comer lo más rápido después de haberla servido, así sabe más rico y el cocinero se siente feliz. 

Espero que tengan una romántica noche italiana en soledad o compañía y que les guste Sott'er Celo de Roma (on an evening in Roma) de Dean Martin. 

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