Una excursión a Asia New Kitchen

Una excursión a Asia New Kitchen

Mi amigo Mario me lanzó la propuesta que por fin fuera a comer con él a Asia New Kitchen. La vida de oficina y mi inexistente frecuencia al condado naranjo habían hecho esta tarea un tanto complicada (y los viajes exóticos de Mario tampoco ayudaban mucho).  Por fin logramos coordinarnos con una serie de fantásticos whatsapps en los que ambos expresábamos nuestra felicidad y emoción por nadar en un mar de orange chicken. 

Me puse mi nuevo vestido favorito y a las 6 de la tarde escapé de la zona diez rumbo a la promesa de montañas de comida cantonesa. Crucé pedazos de la ciudad que contaban historias diferentes a la mía, enamorándome levemente de personas que nunca conoceré y evitando a toda costa mantenerme estática por el tráfico. Aproveché a ponerme al día con un par de llamadas y pronto descubrí que me había tomado el mismo tiempo llegar al condado naranjo que el que usualmente me toma llegar a casa. En lo que me perdía un poco, jugaba a pensar que estaba en otras latitudes. 

Me coloqué mis audífonos (como los adolescentes "rebeldes" que caminan con sus papás en los centros comerciales mientras tienen los audífonos puestos) y corrí por todo el parqueo mientras el viento despeinaba mi pelo y levantaba levemente mi vestido (y yo me atoraba de la risa). Recorrí el centro comercial con mi música ridícula y una sonrisa igual de ridícula hasta que llegué al tercer nivel y justo a la par del carrusel encontré el restaurante. Aprovechando que no estaba Mario, hice las muecas y trucos que hago para tomar una genial foto de la entrada y justo me escribió preguntándome dónde estaba. Nos encontramos frente al restaurante y Mario se veía igual que siempre, con su camisa negra y aretes de estrellas (que todavía no logro encuadrar en su personalidad).  

El restaurante es de las cosas mas lindas que hay. Es genial que aunque está en un centro comercial, se encarga de teletransportarte del mundo del retail y ubicarte en un preciado espacio de felicidad culinaria. Me encantó que tenia varios columpios para sentarse y comer, además de un piso cerámico que quisiera tener siempre bajo mis zapatos. El ambiente acogedor y alegre, incorporaba también Woks transformados en lámparas y la promesa de comfort food asiática hacía que todo resplandeciera un poquito más. 

Lo gracioso de la convivencia entre Mario y yo es lo completamente opuestos que somos. Lo que tenemos en común es el trauma por lo asiático, viajar y la comida. Mario es observador, callado y prudente. Yo, evidentemente, soy un drama, hiperactiva e imprudente. Mario me observa hablar a millones de palabras por minuto y me escucha como si fuera completamente normal. 

Nos sentamos en su mesa favorita y yo ojeaba el menú con ganas de pedir todo. El menú es asiático (diferentes cocinas asiáticas) pero es chino-latino. Las recetas han sido ¿Tropicalizadas? (como diría una abogado por ahí). Descubrí que sirven una versión de ramen y una versión de Pho (que estoy más que emocionada de encontrar para llevar a una amiga que lleva meses queriendo comer pho y no encontramos). Mario me quitó las sopas del panorama porque íbamos directo a lo importante, el orange chicken (y me queda debiendo una visita a probar todas las sopas al mismo tiempo). 

El orange chicken lo encontramos en varios lugares, algunos que aprecio y otros que detesto. Mario me explica que la diferencia con el orange chicken de Asia New Kitchen es que este se realiza "empanizando" el pollo en una forma similar a la que los coreanos utilizan (que asegura que quede crocante) y luego incorporándole una salsa (oro líquido comestible) de felicidad. Además pedimos un pad tai y bebidas espirituosas (muy latinas y muy chinas). 

Realmente el orange chicken no es "comida china" y la "comida china" no es "comida china" sino es "cocina cantonesa". La comida cantonesa viene de la provincia de Guandong en el sur de China (por donde está Hong Kong y donde vive mi antigua personalidad). Lo cierto es que es muy probable que en Guatemala no hayamos probado algo que sea muy distinto a la comida cantonesa occidentalizada (y si estoy mal, sería genial que me llevaran a probar). Resulta ser que hubo una gran cantidad de personas que imigraron de Guandong hacia Estados Unidos y otras partes del mundo por la crisis política y económica que hubo en determinado momento. Al establecerse, muchos se lanzaron al negocio de la comida, pero descubrieron que su cocina no era bien aceptada por el mercado occidental (por las partes de los animales que usaban además de ser extremadamente difícil encontrar muchos de los ingredientes). Este fue el origen de lo que conocemos por "comida china" y el origen del americanizado orange chicken, sinónimo para mí de centros comerciales estadounidenses con muestras grátis (pero que da mucha felicidad). 

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Nos pusimos al día hasta que llegó el festival de comida. Mario tomó sus palillos y empezó a atacar con una brillante habilidad. Para mí, los palillos chinos no son un dilema, excepto cuando se trata de fideos. Empecé a probar todo tipo de técnicas improvisadas para no quedarme con todo el pad tai en el vestido ni en la cara. Lo único que lograba era que todo se cayera. Mario se reía de mí mientras continuaba atacando la comida. Yo le alegaba que dejara de comer porque me iba a dejar sin comida (y todo estaba muy rico). Entonces me lancé a atacar el crocante y delicioso orange chicken mientras él se entretenía con el Pad Tai.

Mario me pasó el chisme que el restaurante lanzará dos especiales de orange chicken por la época de verano. El primero es el spicy mango chicken y el segundo es tamarindo chicken, así que será de lanzarse a probar. Subí una foto del pollo al Instagram ese día y fui bombardeada por mis amigos reclamándome de no llevarlos conmigo, así que espero sus comentarios ofreciéndose para acompañarme a investigar el spicy mango chicken.

Asia New Kitchen es una inusual aventura al comfort food asiático, con un poco de aventura latina lanzada en el mix (y es el restaurante de comida china con el diseño más lindo que existe). Por ahí existe el rumor que es el rey del orange chicken en la ciudad, así que abandonaremos las franquicias. Se distingue por las modificaciones y creatividad que le introducen a los platillos tradicionales de comida cantonesa, así que si esperan el exacto plato de otros restaurantes chinos, espero que aprovechen a probar algo nuevo (pero igual de reconfortante). 

Al terminar, escapamos del centro comercial con mucha felicidad agridulce y la promesa de muchas cenas y almuerzos juntos en este maravilloso lugar. 

Un poquito de calor

Un poquito de calor

Goût de France

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