Penélope, el amor por escribir y el Día Mundial de la Poesía

Penélope, el amor por escribir y el Día Mundial de la Poesía

Mi amor por expresarme escribiendo surgió desde que era una niña. Usualmente utilizaba pequeñas libretas o agendas para andar escribiendo historias. Me encantaban las crónicas, escribir lo que hacía, comía, pensaba, etc. Además me encantaba escribir historias ficticias. Al crecer (y descubrir que podía enamorarme y romperme el corazón por pura diversión) conocí a un personaje llamado Penélope quien se encargó de jugar de protagonista en una serie de vergonzosas historias (algunas ciertas y otras ¿ficticias?).  Lo cierto es que Penélope se encargó de disfrazar y jugar mis historias de amor y desamor. Me ayudó a ponerle suelo y cielo a mis pensamientos. Penélope y yo somos a veces la misma persona y a veces mejores amigas. Así que le lanzo un saludo a Penélope, que vive en muchos lugares a la vez y le pido una leve disculpa por no visitarla desde hace mucho tiempo (prometo enamorarme más seguido).

El día de hoy es el día Mundial de la Poesía (declarado por la UNESCO en el año 1999), y para celebrarlo (y tomando en consideración eventos actuales- y secretos) comparto, de nuevo y con un poco más de vergüenza, la primera historia que escribí de Penelope. 

Penelope Viaja en Tren

El cuello de su camisa blanca sobresalía junto con sus brillantes ojos cristalinos al acercarse a la ventanilla para pedir el boleto que cambiaría el rumbo de su turbulenta vida.

Sus altos tacones rompían el silencio de la estación a tempranas horas de la mañana. Mientras componía el mechón de cabello que decidía molestar a su nariz, revisaba en su monedero por los cinco centavos que le faltaban. 

En la distancia se difundía el olor de dos distinguidos personajes que abordaban el escape de una desgastante vida, el amanecer no era suficiente como para subirles el ánimo.

Ella apresura el paso con sus brillantes zapatos y se asegura de que su falda se mueva al ritmo exacto en el que su corazón palpita.

El, simplemente es un poco más acertivo con los horarios. 

Le da paso, pero no la percibe por estar ocupado en sus eminentes problemas. 
Esta estudia detalladamente sus rulos mientras el tren decide por fín escapar de la estación que tanta problemátia ha causado para muchos.

Al elevar la mirada, se enfoca en un tumulto de lagrimas desocupadas en la mejilla de aquel extraño.
Siente cemento en su torso y se da cuenta que aquel extraño, cuya iminente puntualidad sería inconfundible, es aquel que años atrás había destruido su pequeña ilusión de una vida romántica. 
Inhala, un poco más recio de lo acostumbrado, lo cuál causa el sobresalto del otro pasajero del vagón.
Sus ojos destellantes de lagrimas se enfocan en los sonrojados pómulos de aquella extraña que lo veía con determinación digna de una reina.
Bajan la mirada.

-No me recuerda- pensó.

-Claro que te recuerdo- respondió- siempre recordaré como tu mirada puede reflejar tristeza y felicidad de una forma tan impactante, de una forma.., de tal forma... 

Se abren las puertas y la nieve es lo único más frio que los helados suspiros que se sintieron en este pequeño recorrido.

(Yo, en el año 2009)

Grand Central Station, muy temprano en la mañana.

Grand Central Station, muy temprano en la mañana.

Goût de France

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Noches Italianas- Introducción y Pesto

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