Libertad en el Centro Histórico

Libertad en el Centro Histórico

Siempre percibí el centro histórico como algo ajeno. No sentía que fuera parte de mi identidad (ni me interesaba que lo fuera). Mis visitas al centro histórico se concentraban en las visitas a la Basílica de Santo Domingo de Guzmán los meses de octubre de todos los años. A mi mamá le gustaba despertarnos tempranísimo y llevarnos a misa, T O D O S los domingos de octubre. Mi hermano y yo veíamos las ventas de comida y dulces con cierto desdén de niños melindrosos. Caminábamos rápidamente tras mis papás, cruzando calles y dejando atrás cuadras. Luego siempre íbamos a desayunar y este parecía un pequeño premio por levantarnos muy temprano el domingo. 

Mi hermano y las ventas de Santo Domingo

Mi hermano y las ventas de Santo Domingo

El centro era una fuente de ofertas, piñatas, misas y nada más. Los años pasaron y obtuve una pasantía como procuradora en una firma de abogados. Me vestía un tanto desalineada. Usaba los clásicos con pantalones de vestir, camisas de botones y cardigans. Mis cardigans, mi carro y yo tuvimos que enfrentar el centro de la ciudad. Recuerdo que SIEMPRE hacía calor, me daba pánico llevar la ventana del carro abajo y no existía el Waze (ni google maps ni mis apps favoritas).  Me avergonzaba no poder ubicarme en  este puñado de cuadras. Poco a poco y haciendo un esfuerzo me fui ubicando y mi trabajo ya no era tan complicado. Eso sí, jamás logré manejar los números de las calles y avenidas, siempre sobreviví a pura memoria fotográfica. Tenía grabadas en la mente las fachadas de las esquinas donde tenía que cruzar (y las calles donde encontraba buena comida). 

Como pasa con cierta comida (y con la cerveza) poco a poco le fui tomando cariño al centro. Mi mente dejó de estar tan nublada por la falsa realidad de los centros comerciales con aromatizante y disfrutaba genuinamente de la historia que albergaban estas cuadras que por años habían sido tan ajenas a mí. Ahora disfrutaba los octubres en la Basílica de Santo Domingo y era mi turno de torturar a mi mamá comprando la mayor cantidad de garnachas posibles. Ahora caminamos al frente y mis papás van atrás, con ese miedo generacional que pareciera haberse esfumado para mi hermano y para mí. 

A veces necesitamos perdernos un ratito para aprender a encontrar lo hermoso de nuestras circunstancias (y conocer a las personas adecuadas que nos lleven de la mano a enamorarnos de cuadras prestadas). 

Les comparto algunos de mis lugares favoritos del centro (algunos son nuevos, otros son viejos y todos son lindos). 

El Agrochina

¡Me encantan los mercados y supermercados! Uno es genuinamente feliz encontrando todas los ingredientes y cosas que necesita para luego pasarse mañanas, tardes y noches completas experimentando. En el caso de los supermercados, me gusta ignorar el CD de éxitos de Luis Miguel y ponerme mis audífonos para escuchar una vergonzosa playlist de Spotify que tengo titulada "supermercado" (si, mi vida es como una caricatura). Me encantan los supermercados específicos (hay uno en el Bulevar Liberación de ingredientes Koreanos que es para volverse loco). Me gusta ir a estos supermercados porque probablemente no conozco los ingredientes ni cómo usarlos y esto hace que tenga que sentarme a leer y que arruine un par de recetas y tenga que volver a ir a comprar más ingredientes (círculo vicioso de nunca acabar). Creo que es fácil sentirse intimidado por ir a lugares así y hacer el ridículo preguntando, pero, nadie en esta vida sabe todo y qué aburrido ser un sabelotodo. 

Me encanta ir al Agrochina y comprar puras tonteras y noodles y bases de curry y salsas y aceites y de TODO. Para los que siempre me preguntan, el estacionamiento es justo enfrente, detrás de la pared del mural de Las Cabras de Ilma Moler y no, no es complicado llegar. Vayan con tiempo (a principio de mes o quincena jaja) y aprovechen a experimentar todas las recetas asiáticas que hace tanto tiempo tienen ganas de probar (o solo compren dulces de arroz y galletas de la fortuna). Si lo que quieren hacer es una cena temática ahí venden DE TODO, decoraciones, palillos chinos, platitos, cajitas de take out.... ¡tanta felicidad en un solo lugar!

Las Cabras de Ilma Möler

Cuando se estacionen, o cuando salgan de Agrochina, aprovechen a ver uno de mis murales favoritos: Las Cabras de Ilna Möller. 

Como muchos habrán visto, por muchas de las calles y avenidas de la ciudad, todos los días en la mañana transitan vendedores de leche de cabra con una pequeña estampida (graciosa y adorable) de cabras. Los vendedores recorren una ruta, que aparentemente las cabras ya se la saben. El vendedor ofrece leche y cuando tiene un cliente, ordeña ahí mismo a las cabras (genial, divertido y delicioso). Las cabras son una de las cosas lindas de la ciudad. Dependiendo de la hora las pueden encontrar en la reforma, en la sexta avenida, en la zona cuatro y siempre en algún rincón del centro. 

El mural de Ilma refleja esta linda historia que marcha en nuestras calles de lunes a domingo. Este mural se ejecuta en esta pared como parte del proyecto Galería Urbana: Arte en tu Ciudad de la Municipalidad de Guatemala. La descripción del proyecto es esta: "(...)el proyecto Galería Urbana tiene como objeto contribuir a la optimización de espacios públicos por medio de intervenciones artísticas en muros, calles e infraestructura. Galería Urbana se mantiene en un constante trabajo de identificación de espacios públicos y en gestión con artistas que deseen participar en el proyecto."

En distintas calles y avenidas podemos encontrar obras de arte urbano de muchos geniales artistas guatemaltecos. A mí me hacen muy feliz y les compartiré varios de los que me encantan. Es genial tomarse el tiempo, prestar atención a las descripciones de estos murales y conocer a los artistas geniales. 

Cabras en el edificio Internacional ¿Saben si son de Ilna Möler también?

Cabras en el edificio Internacional ¿Saben si son de Ilna Möler también?

Mural de chicas guapas de Magda Eunice

Mural de chicas guapas de Magda Eunice

Pina Pinetta en la Avenida de la Reforma y Quinta Calle

Pina Pinetta en la Avenida de la Reforma y Quinta Calle

En la ruta de la sexta avenida

¡Me encanta caminar en la sexta! 

Es impresionante que siempre que voy encuentro algo nuevo. Puede ser un café, restaurante, algún edificio viejo curioso, placas de eventos históricos y pasteles deliciosos. También es un punto de encuentro de arte. Hay galerías y espacios para conocer a muchos artistas interesantes y para recibir cursos y asistir a conferencias interesantes. No se dejen engañar por las múltiples tiendas de electrodomésticos con ventas a cuotas, les prometo que esta avenida guarda cosas hermosas para el que se toma el tiempo de ver más allá de la multitud. 

Jaguar fantasma, uno de los pocos jaguares que encontramos aún en la sexta. 

Jaguar fantasma, uno de los pocos jaguares que encontramos aún en la sexta. 

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Edificio Lux y Centro Cultural de España

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Siento que conozco el Edificio Lux por las chistosas historias que me cuenta mi papá. Me ha contado que iba al cine con sus amigos, que las entradas eran súper baratas y que se dedicaban a hacer una tras otra travesura. Me gusta este lugar y me gusta recordar estas historias. Siento que en sus azulejos y paredes se guardan todas las historias de amor que un cine siempre guarda. Pareciera que hay algo mágico de sentarse en la oscuridad con alguien sin tener que verlo directamente a la cara y que rápidamente te dé la mano. Estar fuera de este lugar (o dentro) me hace siempre pensar en las historias de amor que alberga (y de las sonrisas que pudo causar). 

Ahora he reconocido el Edificio Lux por las obras de teatro y el Saul que esta justo al lado (que tiene muchas cosas interesantes dentro). Lo que más gocé de reconocer el Edificio Lux fue el segundo nivel, ocupado por el Centro Cultural de España desde hace pocos años. Al subir, nos encontramos con salas para eventos, conferencias, y mil y una cosas más. Pasamos por un cuarto y llegamos al área de exposiciones, que pareciera ser un pequeño laberinto. Seguimos subiendo las gradas y luego de pasar por un graderío con un techo curioso encontramos algo maravilloso. Este segundo nivel alberga una biblioteca maravillosa, cuyas ventanas le muestran a sus visitantes el movimiento intenso de la avenida. Hay largas mesas (justo a la par de las ventanas) para sentarse a leer, a escribir, trabajar en algo o solo pasar el tiempo. 

Descubrir esto, para mí, ha sido algo maravilloso (quisiera estar ahí escribiendo esto) y creo que es un destino obligado y al que le debemos sacar provecho. Además, parece el escenario perfecto para una historia de amor (pero eso ya es mi imaginación). No les lanzo una foto del lugar para que les dé curiosidad y vayan. 

Exposición de ilustradoras en el Centro Cultural de España

Exposición de ilustradoras en el Centro Cultural de España

Afuera del Lux, enfrente de la heladería Pops encontré esta placa. De mis varias historias de las clases de Historia de Guatemala, no recordaba específicamente este acontecimiento, así que, para salir de mi ignorancia mis dedos avanzaron rápidamente a tomarle una foto a la placa para luego investigar. Mi seudo mejor amigo, Google, me lanzó varios artículos de prensa que rápidamente deboré para ahora contarles la crónica de lo sucedido con una cita de un artículo que (asumo) les dará suficiente curiosidad como para que investiguen ustedes:

"(...) el 24 de junio de 1956, habiendo la AEU organizado una manifestación pública en memoria de la mártir del magisterio María Chinchilla, y estando el cortejo estudiantil en el Cementerio General, se supo de la captura de varios estudiantes el día anterior; tampoco sabía que, al cundir la noticia, la AEU había convocado a una Asamblea General para el día siguiente, 25 de junio (cuando se conmemoraría el derrocamiento de Ubico) y que, entre otras resoluciones, había decidido dirigirse a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU para hacer la denuncia del caso, la cual sería leída públicamente en el Parque Central. Ignoraba también —como buen estudiante clasemediero— que cuando la multitud de estudiantes se dirigía hacia el Palacio Nacional, en el crucero de la once calle y sexta avenida, miembros de la fuerza pública dispararon indiscriminadamente contra el grupo. Saldo: cinco muertos, 30 heridos, 200 detenidos y 50 exiliados. (...)" (https://mariorobertomorales.info/2014/12/19/sobre-una-placa-en-la-once-calle-y-sexta-avenida/)

Dentro del Pasaje Rubio

Casi llegando al parque central una tienda, como cualquier otra, de Dunkin Doughnuts nos dá la bienvenida al Pasaje Rubio. Dentro podemos encontrar el famoso Portalito y mil y una joyerías (y ahora la cervecería Ixbalanqué). Mi favorito es siempre Caravasar (lugar del que, aparentemente escribo demasiado y voy lo suficiente como para tener una tarjeta de cliente frecuente), así que haré cortas las palabras esta vez y les dejo algunas fotos (especialmente deliciosas, más la de pastel de Matcha). 

Caravasar

Capitulo favorito, amor y un croissant mañanero

Capitulo favorito, amor y un croissant mañanero

Pastel de Matcha y helado de vainilla

Pastel de Matcha y helado de vainilla

Mi chai favorito, un desayuno rico y un libro prestado.

Mi chai favorito, un desayuno rico y un libro prestado.

Rayuela

Hace algunos meses encontré en Facebook un evento fabuloso en el bar Soma. Sería una noche dedicada a la música de Mon Laferte, Carla Morrison y Natalia Lafourcade. La semana pasó rápidamente y el viernes apareció y yo aún no tenía quién me acompañara al evento. Luego de algunos intentos fallidos decidí que la ruta adecuada sería una noche de aventura solitaria. Pedí un Uber en la oficina y me fui directo a Rayuela. 

Rayuela es este pequeño café/restaurante/bar/lugar de convivencia que queda una cuadra después ¿o antes? de la casa presidencial. Lo podrán haber visto en algunas fotos de las afamadas blogueas de moda y artículos de revistas y periódicos varios. El lugar parece haberse teletransportado de otra ciudad y elegido el centro para albergar mil y una historias. 

Me bajé del Uber bajo una pequeña llovizna y entré al lugar. Estaba un poco lleno y justo iba a empezar la "noche de vinilos". Logré ubicar un banco en la barra y pedí un queso fundido. Mientras sonaba Manu Chao y los tragos salían rápidamente de la barra me dediqué a observar a las personas alrededor mío y a leer todo lo que podía encontrar en las paredes. Afuera, estaban sentadas algunas personas con sombrillas y tazas de té. Las personas entraban y salían y se saludaban con cariño y abrazos. Todos parecían ser regulares y otro par no tanto y luego estaba yo, evidentemente nueva al lugar. Luego de escuchar vinilos un buen rato pedí otro Uber y me fui a Soma. 

He ido varias veces a Rayuela, casi siempre sola. Me encanta ir en la tarde, después de la oficina a tomar un café con cardamomo. Me dan unas ganas terribles de oler siempre a cardamomo, y ahí siempre huele a cardamomo. 

Rayuela es un lugar, como muchos en el centro, lleno de comunidad y amistad. Creo que más que lo fotogénico del lugar, esto es lo más chilero que tiene (y el café con cardamomo).  

Rayuela

Rayuela

Podría seguir y seguir escribiendo de lugares lindos e interesantes en la misma ruta y en otras, pero entonces terminar de escribir esto sería imposible (y lo seguiría atrasando cada vez más). Así que dejaré mi perfeccionismo atrás y les dejaré una pequeña muestra de todo lo que está pendiente de descubrir, redescubrir o aprender a apreciar en el centro. Espero que les haya divertido y que se animen a salir de la rutina y buscar inspiración en otros lugares (o simplemente a apreciar su ambiente de todos los días).

Ojalá sea tan dichosa que se recuerden de mí, pidan un pastel de Matcha en Caravasar y se lo coma en mi honor. Desde lejos, estoy segura que sentiré celos. 

GIRLS... una serie para ver en calzones

GIRLS... una serie para ver en calzones